Una de las grandes preocupaciones de todo padre y madre es la ausencia de apetito en su hijo.
En ciertas ocasiones y empujados por la desesperación, los padres recurren a suplementos para el hambre. No obstante, la mejor solución radica en la reeducación de los hábitos alimenticios de nuestro bebé.
Motivos por los que mi bebé no come
Lo primero es asegurarnos de que nuestra sensación es cierta, esto es, que verdaderamente nuestro hijo no come. Muchas veces los niños se encuentran sanos, pero los padres consideran que come poco. Pero si de verdad no comiera lo suficiente, ¿por qué no tendría ganas?
Al principio son los propios bebés quienes demandan la comida, por lo general cada tres horas, con lo que la madre tendrá que darle el pecho. Al alcanzar los tres meses el bebé suele pedir más porque está creciendo y con él su apetito.
miércoles, 17 de diciembre de 2014
martes, 16 de diciembre de 2014
El frío seco agrava los síntomas de dermatitis atópica
Los expertos recomiendan no abusar de las calefacciones, controlar la sudoración de los niños y evitar el roce de las prendas de abrigo en la piel
La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) advierte de que la bajada de temperaturas empeora los síntomas de los niños con dermatitis atópica o eccema atópico.
El frío seco, los cambios bruscos de temperatura y las calefacciones altas empeoran las condiciones de los menores afectados por esta patología al propiciar la deshidratación de la piel.
Factores como la temperatura, el grado de humedad y la contaminación ambiental también pueden influir en el curso clínico de esta patología. «El frío seco deshidrata la piel y es durante el invierno cuando empeora el niño atópico», asegura la doctora Elena Alonso, vicepresidenta de SEICAP. Por ello, la mayoría de menores padece más brotes en los meses fríos. Por otro lado, los cambios de temperatura habituales en esta época del año «aumentan el prurito, el rascado y la aparición de lesiones propias de la dermatitis atópica», agrega la doctora.
La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) advierte de que la bajada de temperaturas empeora los síntomas de los niños con dermatitis atópica o eccema atópico.
El frío seco, los cambios bruscos de temperatura y las calefacciones altas empeoran las condiciones de los menores afectados por esta patología al propiciar la deshidratación de la piel.
Factores como la temperatura, el grado de humedad y la contaminación ambiental también pueden influir en el curso clínico de esta patología. «El frío seco deshidrata la piel y es durante el invierno cuando empeora el niño atópico», asegura la doctora Elena Alonso, vicepresidenta de SEICAP. Por ello, la mayoría de menores padece más brotes en los meses fríos. Por otro lado, los cambios de temperatura habituales en esta época del año «aumentan el prurito, el rascado y la aparición de lesiones propias de la dermatitis atópica», agrega la doctora.
domingo, 14 de diciembre de 2014
Ideas originales para que tus hijos coman pescado
El pescado es uno de esos alimentos que, junto con la fruta y la verdura, suele ser motivo de quejas por parte de nuestros hijos. Por lo general cuesta que lo tomen y en muchos casos nos supone a los padres una lucha constante. Pero, el pescado debe estar presente en los menús infantiles, como mínimo, tres veces por semana, y la idea es comer pescados blancos y azules en proporciones similares. Como la realidad no siempre se acerca a las recomendaciones de nutrición, porque muchos niños rechazan el pescado por ser aburrido, porque tiene espinas, o por no tener buen sabor, nos toca a los papás ponernos manos a la obra y buscar soluciones para que este alimento sea mejor aceptado. Os damos algunas ideas y recomendaciones para que, con presentaciones originales, algunos aliados como salsas y guarniciones, y sobre todo recetas pensadas para agradar a nuestros hijos, conseguir que el momento de poner el pescado delante del plato y que los niños lo coman sea un poquito más fácil.
El pescado, mejor sin espinas
Plantar delante de la mesa una trucha y pretender que nuestros hijos se la coman sin rechistar, no es buena idea. La trucha, por ejemplo, es uno de esos pescados plagados de espinas. También ocurre con los gallos, con el lenguado, incluso con las sardinas y los boquerones, que siendo pescados que les agradan a los pequeños, los pueden rechazar en el momento de toparse con sus espinas. Porque hay que reconocer que a nadie nos gusta encontrarnos con las espinas del pescado, y si alguna vez habéis pasado un mal rato al atragantaros con una espina, comprenderéis la aversión que los niños sienten por ellas. La solución para esto es bien sencilla: ofrecerles el pescado siempre sin espinas. Mejor en filetes o en lomos, evitando el corte en rodajas, donde es más sencillo encontrarlas. Así que lo más cómodo será directamente pedir en la pescadería que nos preparen el pescado fileteado, sin espinas. Los pescaderos están acostumbrados a hacerlo y a vosotros os ahorrará tiempo para llevarlo a la mesa sin espinas.
La forma de cocinarlo es importante
Hemos llegado a casa, con el pescado fileteado para asegurarnos que no lleve espinas. Ahora toca decidir cómo cocinarlo, y para ello hay que pensar en nuestros hijos, en cómo les resultará más gustoso. De momento, hervido sin más va a parecerles aburrido y seguramente su sabor y olor les resultará más fuerte. Quizás les guste más a la plancha, si les presentamos los filetes doraditos y con un acompañamiento que les atraiga. Pero, ¿y por qué no probar otras formas de cocinarlo? Seguramente a los niños les guste más ese filete de gallo o de boquerón si se lo pones rebozado. Estará más crujiente, más sabroso y divertido, y será la manera de que además tomen huevo. El lenguado por ejemplo, podemos hacerlo a la menier, que es muy gustoso, y les aportará además el calcio y las vitaminas de la mantequilla. Otra opción es macerar los pescados con limón, aceite y hierbas aromáticas. El horno es otro buen aliado, cocinar el salmón al papillote, por ejemplo, le dará a este pescado un sabor suave, aparte que abrir el envoltorio de papel de plata será para los niños una fiesta.
La presentación: clave para que guste a los niños
Ya os hemos hablado alguna vez de la importancia de presentar los platos de manera atractiva para que a los niños la comida les resulte apetecible, en este artículo os lo contábamos. Y es que es imprescindible poner creatividad en la comida de los niños. Ellos quieren ver platos diferentes, divertidos y llenos de color. Y probablemente se aburren de ver el pescado cocinado siempre de la misma manera. Se trata de presentar el pescado de un modo diferente, y que les entre por los ojos. Por eso es buena idea probar a acompañarlo con guarniciones que llamen su atención o con salsas nutritivas en las que puedan mojarlo. Una opción original de presentar el pescado es en brochetas, combinado con hortalizas y frutas de colores llamativos y sorprendentes.
Optar siempre por recetas de pescado originales
Más allá de hacer el pescado a la plancha, al horno o rebozado, debemos pensar alternativas para cocinarlo y que resulte atractivo a los ojos y al gusto de nuestros hijos. Hay muchas recetas fáciles de que podemos hacer con pescado. Las croquetas son una forma de que los niños coman pescado que no suele fallar. Podemos aprovechar el pescado que ha sobrado, desmenuzarlo sin espinas y mezclado con una rica bechamel. Las hamburguesas son otro de los platos favoritos de los peques, y no tienen por qué ser de carne. Escoge hamburguesas de pescado, con atún pueden quedar deliciosas.
Otra buena idea es incluir el pescado dentro de los platos preferidos de tu hijo. Es difícil que los niños rechacen un la pasta o el arroz. Por eso, la idea es cocinar, por ejemplo, un plato de espaguetis con calamares y gambas o una paella que tenga pescado entre sus ingredientes. Las empanadillas son también muy socorridas, y les suelen gustar mucho, así que prueba a rellenarlas de un pescado desmenuzado, huevo duro y tomate, verás cómo les gustan. Otras buenas ideas son albóndigas a base de pescado, pizza marinera, lasaña o canelones de pescado, huevos rotos con patatas y pescado o tortilla. Y no nos olvidemos de los caldos, porque otra manera de que tus hijos tomen los nutrientes que contiene el pescado es en una sopa marinera. Y es que, poniendo un poquito de imaginación os daréis cuenta de que hay muchas posibilidades de cocinar el pescado y de que les guste a los niños.
Via naturarla.es
El pescado, mejor sin espinas
Plantar delante de la mesa una trucha y pretender que nuestros hijos se la coman sin rechistar, no es buena idea. La trucha, por ejemplo, es uno de esos pescados plagados de espinas. También ocurre con los gallos, con el lenguado, incluso con las sardinas y los boquerones, que siendo pescados que les agradan a los pequeños, los pueden rechazar en el momento de toparse con sus espinas. Porque hay que reconocer que a nadie nos gusta encontrarnos con las espinas del pescado, y si alguna vez habéis pasado un mal rato al atragantaros con una espina, comprenderéis la aversión que los niños sienten por ellas. La solución para esto es bien sencilla: ofrecerles el pescado siempre sin espinas. Mejor en filetes o en lomos, evitando el corte en rodajas, donde es más sencillo encontrarlas. Así que lo más cómodo será directamente pedir en la pescadería que nos preparen el pescado fileteado, sin espinas. Los pescaderos están acostumbrados a hacerlo y a vosotros os ahorrará tiempo para llevarlo a la mesa sin espinas.
La forma de cocinarlo es importante
Hemos llegado a casa, con el pescado fileteado para asegurarnos que no lleve espinas. Ahora toca decidir cómo cocinarlo, y para ello hay que pensar en nuestros hijos, en cómo les resultará más gustoso. De momento, hervido sin más va a parecerles aburrido y seguramente su sabor y olor les resultará más fuerte. Quizás les guste más a la plancha, si les presentamos los filetes doraditos y con un acompañamiento que les atraiga. Pero, ¿y por qué no probar otras formas de cocinarlo? Seguramente a los niños les guste más ese filete de gallo o de boquerón si se lo pones rebozado. Estará más crujiente, más sabroso y divertido, y será la manera de que además tomen huevo. El lenguado por ejemplo, podemos hacerlo a la menier, que es muy gustoso, y les aportará además el calcio y las vitaminas de la mantequilla. Otra opción es macerar los pescados con limón, aceite y hierbas aromáticas. El horno es otro buen aliado, cocinar el salmón al papillote, por ejemplo, le dará a este pescado un sabor suave, aparte que abrir el envoltorio de papel de plata será para los niños una fiesta.
La presentación: clave para que guste a los niños
Ya os hemos hablado alguna vez de la importancia de presentar los platos de manera atractiva para que a los niños la comida les resulte apetecible, en este artículo os lo contábamos. Y es que es imprescindible poner creatividad en la comida de los niños. Ellos quieren ver platos diferentes, divertidos y llenos de color. Y probablemente se aburren de ver el pescado cocinado siempre de la misma manera. Se trata de presentar el pescado de un modo diferente, y que les entre por los ojos. Por eso es buena idea probar a acompañarlo con guarniciones que llamen su atención o con salsas nutritivas en las que puedan mojarlo. Una opción original de presentar el pescado es en brochetas, combinado con hortalizas y frutas de colores llamativos y sorprendentes.
Optar siempre por recetas de pescado originales
Más allá de hacer el pescado a la plancha, al horno o rebozado, debemos pensar alternativas para cocinarlo y que resulte atractivo a los ojos y al gusto de nuestros hijos. Hay muchas recetas fáciles de que podemos hacer con pescado. Las croquetas son una forma de que los niños coman pescado que no suele fallar. Podemos aprovechar el pescado que ha sobrado, desmenuzarlo sin espinas y mezclado con una rica bechamel. Las hamburguesas son otro de los platos favoritos de los peques, y no tienen por qué ser de carne. Escoge hamburguesas de pescado, con atún pueden quedar deliciosas.
Otra buena idea es incluir el pescado dentro de los platos preferidos de tu hijo. Es difícil que los niños rechacen un la pasta o el arroz. Por eso, la idea es cocinar, por ejemplo, un plato de espaguetis con calamares y gambas o una paella que tenga pescado entre sus ingredientes. Las empanadillas son también muy socorridas, y les suelen gustar mucho, así que prueba a rellenarlas de un pescado desmenuzado, huevo duro y tomate, verás cómo les gustan. Otras buenas ideas son albóndigas a base de pescado, pizza marinera, lasaña o canelones de pescado, huevos rotos con patatas y pescado o tortilla. Y no nos olvidemos de los caldos, porque otra manera de que tus hijos tomen los nutrientes que contiene el pescado es en una sopa marinera. Y es que, poniendo un poquito de imaginación os daréis cuenta de que hay muchas posibilidades de cocinar el pescado y de que les guste a los niños.
Via naturarla.es
martes, 9 de diciembre de 2014
El bebé ha comido tierra: ¿qué hago?
A partir de los tres o cuatro meses los bebés empiezan a meterse la mano en la boca porque aprenden a hacer el gesto y porque la boca es la zona del cuerpo que más información les aporta de lo que les rodea. Primero es la mano y cuando ya saben coger cosas con la mano, entonces se meten todo lo que pillan.
Cuando ya gatean y se empiezan a poner de pie o de rodillas, las ganas de explorar son tan increíbles que los peligros crecen exponencialmente. Antes no llegaban a casi nada y no había demasiados riesgos, pero de repente llegan a muchas cosas que deciden coger y chupar. Puede pasar, suele pasar, que las plantas les llame la atención y acaben metiendo la mano en la tierra, que la arena de los parques les motive a tratar de comerla o que, cuando están en la playa, hagan lo propio. Entonces les vemos masticando con cara de asco, con la boca llena de tierra y la mano igual y nos preguntamos: ¿Qué hago?
Cuando ya gatean y se empiezan a poner de pie o de rodillas, las ganas de explorar son tan increíbles que los peligros crecen exponencialmente. Antes no llegaban a casi nada y no había demasiados riesgos, pero de repente llegan a muchas cosas que deciden coger y chupar. Puede pasar, suele pasar, que las plantas les llame la atención y acaben metiendo la mano en la tierra, que la arena de los parques les motive a tratar de comerla o que, cuando están en la playa, hagan lo propio. Entonces les vemos masticando con cara de asco, con la boca llena de tierra y la mano igual y nos preguntamos: ¿Qué hago?
lunes, 8 de diciembre de 2014
Alrededor del 30 por ciento de la población infantil tiene problemas crónicos de dolor
Alrededor del 30 por ciento de la población infantil tiene problemas crónicos de dolor, problema que cada vez está más extendido, según ha expresado Jordi Miró, director de la Unidad para el estudio y tratamiento del dolor del Instituto de Investigación Sanitaria de la Universidad Rovira i Virgil de Tarragona, durante un taller organizado por la Plataforma 'SinDOLOR'.
En el encuentro, que ha tenido lugar en el marco de la XX Semana Europea de la Calidad organizada por el Servicio Gallego de Salud, se ha hecho hincapié en lo poco tratado que está siendo el dolor crónico en la etapa infantil. "De hecho, en España, no disponemos de ninguna Unidad Multidisciplinar de Dolor especializada en dolor crónico infantil", ha apuntado Miró añadiendo que "afortunadamente, esta situación parece estar cambiando".
En el encuentro, que ha tenido lugar en el marco de la XX Semana Europea de la Calidad organizada por el Servicio Gallego de Salud, se ha hecho hincapié en lo poco tratado que está siendo el dolor crónico en la etapa infantil. "De hecho, en España, no disponemos de ninguna Unidad Multidisciplinar de Dolor especializada en dolor crónico infantil", ha apuntado Miró añadiendo que "afortunadamente, esta situación parece estar cambiando".
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